Tarima maciza: vuelve el diseño tradicional

Los operadores estiman que el mercado de las tarimas macizas, actualmente muy pequeño, se mantendrá en los próximos años gracias a la renovación de los tratamientos de superficie y a que algunos diseños tradicionales vuelven a estar en tendencia. Incluso se afirma que puede crecer, aunque muy lentamente, fundamentalmente gracias a la variedad de tratamientos de superficie que otorgan un carácter exclusivo a este pavimento tradicional que garantiza calidad y durabilidad a los amantes de la madera.

Los mercados, proyectos y aplicaciones que actualmente prescriben y emplean las tarimas macizas son básicamente las grandes obras públicas (museos, teatros), la rehabilitación de edificios emblemáticos y algunos hoteles de alto standing, prescritos por arquitectos, así como viviendas unifamiliares de alta gama. Las maderas de roble son las más demandadas, y cualquier obra que requiera de alguna especie tropical ha de remitirse a los fabricantes habituales en España pues suelen ser maderas más difíciles de conseguir. Un factor a su favor es que el cliente / consumidor que elige este pavimento es muy exigente y quiere que la calidad del producto tiene que ser óptima, reduciendo así el papel de las importaciones extracomunitarias.

No obstante, el mercado de la tarima maciza es muy pequeño y la mayoría de los distribuidores no tienen este producto en stock. La construcción de viviendas de más calidad es muy reducida y un material como la madera maciza se ha visto desplazada a un segundo plano. Su precio le convierte en un pavimento poco competitivo si se le compara con el parquet multicapa, que también tiene a su favor la facilidad de instalación. Las importaciones extracomunitarias, aunque reducidas, incrementan la competitividad entre los fabricantes españoles y les obliga a intentar ajustar los precios.

Un empresario considera que las tarimas macizas están recuperando el interés de cierto público gracias a la variedad de sus tratamientos de superficie: “Las tarimas de interior se reservan para sibaritas, aquellos consumidores que buscan un suelo con historia, duradero y con la comodidad de poder restaurarlo y no tener que renovarlo al cabo de unos años”. Explica que hoy en día “los diseños en espiga y punto Hungría han vuelto pisando fuerte a nivel de diseño de interiores”. El roble vuelve a ser clave, como especie, pues “es capaz de someterse a cualquier tratamiento: encontramos decolorados, envejecidos, decapados o incluso pintados”. Y recuerda que “hay países, extracomunitarios y comunitarios, donde los pavimentos multicapa ocupan un segundo lugar y las tarimas son muy apreciadas”.

En la actual situación del mercado, los fabricantes nacionales han de adaptarse a las nuevas tendencias, y especies, e intentar estar siempre a la vanguardia ofreciendo un producto de elevada calidad. Por su parte, los almacenistas tienden a ser contrarios a la especialización ya que consideran que a más gamas, más posibilidades de ventas.

En el elevado precio de las tarimas macizas nacionales y europeas, frente al de las importaciones extracomunitarias, los costes de producción de la industria tienen un peso indudable, tanto para los fabricantes más consolidados como para las empresas nuevas. En este contexto, la externalización es vital, sea de mano de obra o de búsqueda de suministro para conseguir maderas menos conocidas a precios más competitivos. Un operador comenta que más allá del mercado nacional, es necesario “pensar geoestratégicamente” en una localización que permita ventajas como “bajos costes, producción a escala y distribución directa desde el punto de fabricación, y nos capacite para poder atender otros mercados”.

La guerra de precios también está presente en el mercado de las tarimas macizas. Aunque sin la intensidad de los pavimentos más económicos, existe la necesidad de ajustar costes y precios. Pero también la consciencia de no traspasar determinados márgenes de rentabilidad, pues hay ciertos precios que no pueden reducirse más si lo que se busca es un producto de calidad que cumpla con las garantías y normativas establecidas, y que no abra las puertas a las importaciones más económicas.

Con todo, la calidad de las tarimas determina su demanda, y se afirma que muchos consumidores, en lo que a madera natural se refiere, prefieren pagar un precio levemente más elevado si creen que el producto será duradero y no le dará problemas. Un operador afirma que “en nuestro mercado de tarima maciza acabada al aceite no encontramos la guerra de precios de otros pavimentos porque es un producto de alta gama con un precio más o menos establecido en el mercado para diferentes fabricantes”. Por otra parte, el mercado de la tarima maciza sufre el desajuste entre la oferta y la demanda porque los proveedores tienden a no tener stock de materia prima, y eso reduce la oferta estrangulando el mercado y aumentando precios (en unos productos que prácticamente se fabrican bajo pedido).

Un experto asegura que “sólo las grandes empresas que compraron stocks en las épocas precrisis han podido seguir manteniendo precios”. Sin embargo, esta situación “ya está llegando al límite y los precios se están requilibrando a la realidad actual”. En la madera siempre ha habido movimiento de precios en función de la oferta y la demanda. Si una especie se pone de moda, existe el riesgo de que el suministro se vea afectado y los precios aumenten de forma considerablemente. La única forma de evitarlo es “poder ofrecer alternativas, de la misma calidad, que no estén aún en este círculo contaminado”.

Otro empresario coincide en que los proveedores no se arriesgan a mantener grandes stocks de materia prima y esto hace que los precios aumenten. Además, el precio de origen de la materia prima se ha encarecido, y suma al incremento del precio final. Cree probable que la mayoría de fabricantes mantenga un stock “pero no para cubrir una previsión de grandes pedidos, sino más bien como excesos de épocas en que realmente era necesario mantener un stock de materia prima por la alta rotación”. Como resultado de ello “pueden ofertar a mejor precio  los productos que tienen en stock gracias a la mayor flexibilidad de tener el material en casa”. Insiste en que la mayoría de las obras y proyectos se atienden “bajo pedido” lo que implica un mayor plazo de entrega. Así, el descenso de la oferta es la consecuencia de una caída generalizada de la demanda y ante este hecho “los fabricantes se han protegido reduciendo los gastos de almacén y estocaje, y ofreciendo de manera más ventajosa lo que se tiene en stock frente a lo que pueda necesitar el cliente”.

En cuanto a la previsible evolución del mercado de las tarimas macizas, las más demandadas son las fabricadas en roble y en parte en maderas tropicales. Las primeras tienen una gran acogida en el mercado español por su diversidad de acabados, y las tropicales porque presentan una mayor dureza y resistencia. No obstante, debido al precio, han proliferado otro tipo de tarimas macizas, como es el caso del producto de bambú, que gracias a sus características específicas aportan un valor añadido a los clientes.

Por otra parte, en este mercado las certificaciones tendrán cada vez más peso por la importancia que la ecología y la sostenibilidad tienen en Europa. Los consumidores buscan productos con sellos de calidad y con certificaciones que garanticen que se respeta el medio ambiente y se siguen los procesos adecuados para su fabricación. A su vez, los intermediarios solicitan, casi exigen, contar con éstos certificados para poder ofrecerlos a su cliente. Las normativas se aplican sobre todo a los acabados (medio ambiente, formaldehidos, resistencia al fuego, etc.) y previsiblemente seguirán en esa línea.

En la medida en que las importaciones puedan ir adquiriendo más peso en el escenario actual, deberán dotarse de las licencias y certificados adecuados para operar en los diferentes mercados ofreciendo productos que sean competitivos no solo en precio sino también en calidad certificada. En definitiva, al pertenecer a un mercado de gama alta o exclusiva, en la tarima maciza cada vez se exige más que la madera sea certificada y se presenten garantías de cumplimiento de toda la normativa vigente.

A pesar de su marchamo de “producto tradicional”, los operadores coinciden en que las tarimas macizas existen posibilidades reales de innovación y mejora en acabados superficiales, formatos, técnicas de instalación, etc., y en esta labor se centran los departamentos de I+D de los fabricantes. En el aspecto estético y decorativo, el mercado pide acabados de colores, decapados, pintados, envejecidos, agrietados, etc. Existe infinidad de posibilidades. Además, están de moda los diseños en espiga y punto Hungría. En la misma línea, están volviendo también los pavimentos mosaico realizados con tarima maciza. La combinación de tarima con el pavimento mosaico es la tendencia en este tipo de producto.

Un experto señala que entre las diferentes gamas de acabado, actualmente tiene mucha demanda el acabado al aceite al tratarse de “un producto natural y sostenible con el medio ambiente, con el que se puede conseguir un acabado de la madera espectacular”. En cuanto a la instalación “cada vez se demanda más la tarima para ser encolada en lugar de la instalación tradicional sobre rastrel”.

Existe coincidencia en que la mayor parte de las mejoras de las tarimas corresponde a innovaciones en su acabado estético. En cuanto a colores, los acabados más demandados han sido la gama de blancos con dejes grisáceos, ocres, etc. ya que este color aporta luminosidad y versatilidad. No obstante, los colores oscuros han sido coprotagonistas de las gamas más claras. Por lo tanto, se puede concluir que los gustos son acordes a la creación de espacio modernos. En el caso de las tarimas fabricadas en roble, los acabados más demandados son los barnices mates o brillosos, tintados rústicos, etc., así como los formatos más anchos. Un empresario alude, también, a los acabados con pátinas y relieves para realzar la veta de la madera, etc.

En cuanto a las innovaciones en el aspecto más técnico, se destacan los tratamientos de superficie que resisten el agua haciendo que estas tarimas sean tan aptas para la cocina o el baño como cualquier otro tipo de pavimento. A ello hay que sumar los tratamientos de envejecimiento instantáneo, golpeados. etc. También se prevé que en los próximos años lleguen “mejoras interesantes” en relación a los formatos y el modo de instalación.

Asimismo, previsiblemente se mejorarán ciertas cualidades de las tarimas macizas para que ofrezcan, por ejemplo, una mayor resistencia y calidad, requeridas en algunos mercados. En este sentido, un experto explica que si estas tarimas se someten a pruebas rigurosas “se puede garantizar una resistencia extra de las tarimas, que soportan tests de fatiga, cargas rodantes, absorción de impactos, etc. muy superiores a un suelo medio”. También es posible hacer las tarimas macizas antiestáticas y aplicarles barreras contra la humedad.

Artículo elaborado con la información y opiniones de Maderas San Martín, Siero Lam e Yvyra.

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